lunes, 3 de septiembre de 2007

En sintonía

A días de cumplir 26 años es necesaria una introspección.
El fin de semana conversaba con mi papá acerca de la ética, teniendo como fundamento los apuntes de su diplomado en Gerencia Pública....
Fue un diálogo muy fluido y enriquecedor que nos plantea tres esferas en torno a cómo sintonizar aquello que pensamos, creemos y ponemos en circulación, lo cual se traduce en: la consecuencia.
Este año creo que he sido más consecuente que otros y se debe básicamente al esfuerzo personal de trabajar las emociones, desbordándome cuando es preciso y aplicando esa vuelta de tornillo en los momentos de tristeza, decepción, etc etc.
Se puede ser feliz, pero como dice mi papá: la felicidad se construye, implica un esfuerzo adicional y no es algo que perdure en el tiempo. Por lo mismo, intento minimizar los inconvenientes.
Este sábado me tocó trabajar. Semana bastante agotadora.
Con unas ganas enormes de refugiarme en la playa partí después de almuerzo a Viña y PLOP. Ocurrió lo que sólo a la Caro le pasa más seguido que de costumbre: olvidar algo fundamental que rompe el panorama del minuto; en este caso puntual olvidé mis llaves de la casa de Viña en el departamento (Santiago).
Me bajé en Curacaví para regresar por ellas y nuevamente tuve que repetir el viaje.
Pero saben aprendí en qué momentos proyectar mis energías y en este sentido, me fui en el bus y en el metro pensando lo siguiente: vas a llegar luego y así fue.
En la noche me junte con dos de mis mejores amigas: Mardu y Darcy, fuimos a la Piedra Feliz y lo pasamos súper bien. Bailamos como diría una abuelita: "como en nuestra mejor época" y en ese minuto comprendí que debía disfrutar a concho ese instante, sin pensar lo que me tocaría vivir después.
Así llegó el domingo, la conversación con una de las personas que más admiro en el mundo: mi papá y con ello tb mi hijo: Chocolate (notebook) regalo de mis papás. Como cabra chika lloré cuando me contó en el auto, tanto así que la emoción embargó a don Claudio y lloró conmigo.
Lo más lindo fue decir: gracias papá y mamá por esto que más allá de ser un objeto material es una herramienta para mi progreso personal y profesional, gracias por el esfuerzo y más aún por estar ahi siempre conmigo.