jueves, 2 de agosto de 2007

Pepperoni

En mi época de Universidad solía arrancarme a Valparaíso a disfrutar de un buen café, jugo natural y algún pastel rico, ideal para endulzar el día.
Ahora que vivo en Stgo me costó mucho encontrar "aquel espacio" que más allá de recordar mi época de estudiante de Periodismo, me hiciera sentir como en casa.
Pero di con él por fin: Pepperoni, un café ubicado en Plaza Brasil (específicamente en la intersección de Brasil con Amunátegui).
Un ambiente cálido, que a la vista se transforma en un verdadero espectáculo, nos acoge con un cierto toque romanticón.
Lleno de objetos poco convencionales: una juguera - lámpara, un estante construido con madera y ladrillos donde conviven libros, una planta y muchos adornos, murallas pintadas de rojo y sobre ellas escritos, retratos y el clásico menú pizarrón.
Las patas de las mesas son máquinas de coser, las sillas todas distintas se combinan con inmobiliario escolar de los años 60.
En este reino que para un minimalista puede resultar caótico, nos recibe con una taza de té de frutilla que en mejor época es reemplazada por un jugo natural o una cerveza extranjera bien helada, además de una gama de empanadas (churrasco, ostión queso, vegetariana, etc, etc).
Es un lugar entretenido y fascinante, que envuelve la conversación y nos abstrae del tiempo.
Fue aquí donde me escapé anoche de la vorágine con mi amiga Gladys, lo pasamos "regio". Buena conversación, música de Jorge Drexler, un par de tecitos y empanadas.
Suficiente para arreglar el mundo en un par de horas.

miércoles, 1 de agosto de 2007

De Humanos sólo nos queda la H

Me bajé del taxi justo en un servicentro que está a dos cuadras de mi departamento... Con el bolso en la espalda, la cartera bajo el brazo, el cansancio a cuestas, sólo me animaba a llegar pronto a mi hogar, sumida en un frío que me calaba los huesos. Pero antes quería comer algo..... Entré en ese lugar en que a todo el mundo le dicen: Buenas tarde bienvenido a....!!!. Al principio suena bien, pero cuando uno se da cuenta que es una frase estandarizada, respondes un gracias de la misma manera. Pedí lo de siempre, anhelaba una coca zero bien helada. Tengo esa costumbre desde chika: beber algo bien helado cuando hace mucho frío. Taccccc!!! De repente rebobiné las imágenes. Me bajé del taxi cargando con dificultad mi bolso, en eso una cara amable, unas cinco décadas más que yo me abrió la puerta, con una sonrisa que no se borraba con nada.
¿Algo más me preguntó la cajera?. Si por favor un té..... Una vez con mi comida en la mano, el bolso en la espalda, la cartera bajo el brazo y con más ansias de llegar a mi casa, nuevamente (pero esta vez de regreso) aquella señora me abrió la puerta. Me detuve frente a ella y le entregué el té. Tome le dije, sirvaselo calentito, ahi tiene azúcar. Que tenga una buena noche. Fue algo extraño, pero no por el gesto, sino por la sensación de alegría que me inundó compartir ese vaso de agua caliente con ella. Una vez emprendida la marcha noté que alguien me seguía, acortando camino hacia mi. En eso me detuvo un hombre de mi edad: ¡Personas como tú ya no existen!. Lo miré y le sonreí, en ese instante me di cuenta que nunca existió la intención de que alguien me viera hacerlo, jamás he sido del tipo, pero me quedé pegada por un buen rato pensando en sus palabras......De Humanos sólo nos queda la H.